Recorrido creativo: Cómo desarrollar una marca corporativa


Cuando una empresa habla de crear una marca está resumiendo en una frase corta y sencilla varios procesos largos y muchas veces complejos que se deben llevar adelante en diferentes etapas.

Muchos todavía piensan que la creación de una marca consiste en el diseño de un logotipo, la selección de unos colores y tal vez algún eslogan. Resulta que además de esos tres elementos, se trata también de una identidad más completa y estructurada.

La creación de una marca tiene que ver con la percepción que el usuario, consumidor o potencial cliente tendrá de una empresa y sus productos o servicios, y por la cual será recordada durante el proceso de compra. Una marca es la imagen que quiere proyectarse de un negocio para dar a conocer su personalidad, sus ventajas y los beneficios que lo distinguen de otras compañías o emprendimientos.

Queremos que los consumidores se identifiquen con nuestra marca, que la lleven en su mente y en su corazón, y eso será posible solo si establecemos una hoja de ruta con acciones y objetivos bien definidos. Por eso no nos cansamos de decir que es necesario invertir tiempo pensando, definiendo con claridad lo que queremos comunicar, a quiénes queremos comunicarlo y las maneras de hacerlo.

En este sentido, hemos resumido en 4 los pasos imprescindibles a la hora de crear una marca corporativa:

1. Naming o creación del nombre. En la primera etapa para el desarrollo de una marca se debe definir un nombre y una identificación verbal (el llamado “naming”) para la empresa, es decir, el nombre seguido de una especie de eslogan que condense lo que la misma ofrece. Luego hay que realizar estudios de mercado para conocer el impacto de ese nombre y probar alternativas. De esta forma, se conoce la aceptación de los potenciales clientes. Después, se debe hacer una comprobación legal del nombre escogido para cerciorarse de que no está reservado o en uso, y así poder proceder a registrarlo para tener la propiedad.

2. Identidad corporativa. Para llevar a cabo este paso deben tomarse en cuenta los identificadoras visuales, que permitirán potenciar el alcance de una marca. Estos identificadores están conformados por el logotipo, los colores relacionados con la empresa, la tipografía, la papelería corporativa, folletos, uniformes, entre otros. Todos ellos, elementos que transmitan la identidad de la marca


3. Manual corporativo. Para aterrizar las decisiones que se vayan tomando es necesario dejar constancia de ello, y nada mejor en esta etapa que la creación de un manual corporativo, que ofrezca orden y directrices para garantizar la integridad de la marca. De esta forma, se evita que la identidad corporativa no varíe indiscriminadamente a lo largo del tiempo o por caprichos o desconocimientos de nuevos empleados.

4. Ejecución. Una vez que se terminan las etapas creativas de planificación y desarrollo de la identidad de la marca llega la hora e implementar las decisiones tomadas. Este representa el paso más trabajoso de todos. Al tiempo en que se va creando todo el material POP, es necesario también ir formando a los empleados para que se identifiquen y apropien de la marca y así sepan comunicarla (una buena marca no solo crea clientes leales sino también empleados leales). Todo esto mientras se comienzan a implementar estrategias y acciones concretos de marketing y publicidad.

¿Tienes dudas sobre la creación de marcas corporativas o personales? Está atento a próximos artículos de nuestro blog en Martorell Media.



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